Los celos es una emoción compleja formada por el miedo, tristeza y rabia, que pueden llegar a experimentar los niños/as ante la posibilidad de perder una relación significativa, o sentirse desplazado de la misma; y para ellos la más importante es la que tienen con mamá y papá, y las que establecen con otras figuras significativas que se dedican a su cuidado.
- Los celos son vividos como un sentimiento desagradable que les genera mucha ambivalencia; ya que muchas veces generan en ellos rechazo hacia las personas que quieren mucho y/o que les cuidan; como pueden ser los padres, los abuelos, amigos, etc. Y esa coexistencia entre el quererme acercar y brindarte amor y al mismo tiempo quererme alejar, genera desasosiego en ellos.
Lo cierto es que las fuentes de los celos pueden tener bases reales, pero también imaginarias; por ejemplo, una situación que puede favorecer a que un niño experimente celos, es cuando se le está constantemente comparando, por ejemplo, con su hermano mayor o menor -la comparación entre hijos-. Y una base imaginaria, sería cuando el niño atribuye o malinterpreta la valía y/o la intención de sus padres, sus hermanos y/o compañeros. Para contrarrestar esta última, es muy importante observar la situación o contexto en la que se da, y poder ayudarle a entender la situación e incluso hacer de traductor emocional ante una situación donde no está siendo capaz de gestionar.
- Una situación habitual en donde aparecen los celos infantiles es tras la llegada del hermanito/a, donde el niño/a puede sentir que la relación con sus padres peligra. Pero la presencia de esta emoción puede entenderse también como adaptativa; ya que su manifestación puede entenderse como una forma de afrontar una nueva situación vital por la que está atravesando.
FACTORES QUE INFLUYEN EN LA APARICIÓN DE LOS CELOS
- Las características individuales de los peques: El temperamento con rasgos de mayor rigidez cognitiva, poca tolerancia al cambio, o de bajo nivel de expresión emocional, puede ser un factor de propensión a la expresión de los celos.
- El momento evolutivo: Durante los primeros años de vida son las etapas más sensibles, ya que el vínculo de apego se va asentando; y los celos pueden cumplir una función adaptativa por ejemplo ante la llegada de un hermanito o una nueva relación. La tendencia es que vayan reduciéndose a medida que el niño/a vaya avanzando en edad.
- Estilos de crianza: Una atención asimétrica entre los hijos o fomentar la competición y comparación favorecerá la aparición de los celos. Mientras que un estilo abierto, comunicativo de igualdad, los previene. Favorecer siempre la relación afectiva entre padres – madres e hijos siempre minimizará su presencia.
- Factores ambientales: Si ha habido experiencias previas de carencias afectivas, abandono, malos tratos, etc.; pueden generar en el niño que las ha padecido una especial sensibilidad a necesitar atención y desarrollar poca tolerancia a compartir con otros, lo cual puede favorecer conductas celosas.
¿CÓMO SE MANIFIESTAN?
- A nivel de comportamientos podemos observar conductas agresivas, desafiantes. Puede presentar negativismo, desobediencia, llanto y explosiones emocionales.
- A nivel emocional, pueden presentar cambios de humor que valoramos como injustificados, percibirlos tristes, desanimados, etc.
- Se pueden presentar también conductas regresivas como la enuresis, cuando ya habían conseguido un control de esfínteres, pueden volver a un lenguaje más infantil, o conductas que les regulaban antes como chuparse el dedo.
- A nivel somático y físico, en ocasiones pueden presentar cambios de ritmo de sueño, cambios en su alimentación, de pronto se encuentran más selectivos con la comida, o algo que antes les gustaba mucho ahora la rechazan. A veces llegar a somatizar, presentando dolores de cabeza, de estómago o dificultad para conciliar el sueño.
¿QUÉ PODEMOS HACER ANTE LOS CELOS INFANTILES?
- Un buen punto de partida es llegar a entender qué los provoca e identificar el desencadenante.
- Favorecer a que el niño/a exprese lo que siente de una forma segura y adecuada, tanto para él como para los demás. Podemos acercarnos y decirles que entendemos cómo se siente, pero que por ejemplo no puede golpear a otros o así mismo.
- Si hay mucho malestar, podemos ayudarle a expresar lo que necesita de nosotros; por ejemplo, que le abracemos o acariciemos, que estemos con él a solas, o tengamos un tiempo exclusivo para él o ella.
- También podemos facilitarle elementos para que descargue su ansiedad o su frustración; como por ejemplo: pintar, romper trozos de papel, saltar con él, utilizar botellas sensoriales para la calma, etc. También podemos utilizar herramientas como los cuentos con temáticas sobre celos, para que les ayude a entender lo que les sucede, y explorar diferentes formas de gestionarlo.
Llámanos y/o escríbenos para consultarnos todas tus dudas, estaremos encantadas de poder acompañaros en todo aquello que necesitéis para gestionar los celos de vuestros hijos/as. ¡El equipo de Centro TAP te espera!