Es interesante ver que cuándo escuchamos la palabra de resiliencia infantil, solemos asociarlo a palabras como fortaleza, resistencia, proceso, autoestima, adversidad, trauma, entre otras.
¿Pero qué es la resiliencia?
La resiliencia en palabra de Jorge Barudy, sería una actitud y una capacidad para hacer frente a la adversidad; es, por tanto, un potencial de esperanza que facilita recursos para recuperarse de situaciones difíciles e incluso traumáticas.
Existen dos tipos de resiliencia infantil: una denominada resiliencia primaria y otra secundaria:
- La resiliencia primaria, sería la capacidad que presentan las niñas y niños bien tratados para enfrentarse y vencer a los desafíos y obstáculos que se cruzan en su camino. Y este tipo de resiliencia estaría presente gracias a que el menor habría recibido aporte afectivos, educativos y socializadores ofrecidos por las figuras de apego primario -mamá, papá u otro cuidador significativo-; es decir, se les habría brindado cuidado, protección, educación y respeto.
- Mientras que la resiliencia secundaria, conocida como la “resistencia resiliente”; sería la capacidad de una persona y/o niño para sobreponerse a los desafíos y adversidades gracias al apoyo afectivo y social de sus “tutores de resiliencia” a pesar de haber vivido experiencias traumáticas en el inicio de su infancia. En este tipo de resiliencia la intervención de una mano amiga es esencial, ya que es quien proporciona afecto y le permitirá vivir situaciones reparadoras.
Desde una mirada preventiva podríamos tener en cuenta cuáles serían los factores por ejemplo de la resiliencia primaria; ya que así podríamos fomentarla en el día a día en la relación con los peques; ya que esta capacidad “la resiliencia” se construye en la relación con el otro.
Estos factores se pueden organizar en tres niveles distintos: el soporte social (yo tengo), las habilidades (yo puedo) y la fortaleza interna (yo soy y yo estoy). Y estos tres niveles se podrían apreciar de la siguiente forma:
“Yo tengo”
- Relaciones significativas y afectivas
- Mi familia que me cuida, me protege y me hace sentir seguro/a
- Personas que me ayudan
- Personas que me ponen límites para que aprendan o me cuidad de peligros
“Yo puedo”
- Equivocarme sin perder el afecto de mis seres queridos/as
- Buscar la manera de resolver mis problemas o pedir ayuda cuando la necesito
- Buscar relaciones confiables
“Yo soy”
- Un/a niña/o querida/o, los/as demás me aprecian
- Feliz cuando hago algo bueno para los/as demás y les demuestro mi afecto
- Capaz de aprenden lo que me enseñan mi madre/padre y/o mis maestros/as
“Yo estoy”
- Dispuesto a responsabilizarme de mis actos
- Triste, feliz, enojado/a, asustado/a (gestión emocional)
- Empezando a gestionar mis emociones y cada día lo haré mejor
Asimismo, es importante señalar, que los componentes de esta organización tríadica de los factores de resiliencia interactuarían entre ellos mismos y se potenciarían.
Llegados a este punto ¿Cómo hacemos para promover la resiliencia infantil?
- Para ello sería conveniente tener cuenta los factores que intervienen en la resiliencia y así promoverlos: Un ambiente social facilitador, que sería todo lo relacionado a las redes de apoyo con las que contará el niño, el fortalecimiento del vínculo de apego del niño y sus figuras significativas, los modelos positivos y la aceptación incondicional del menor. Y esto se traduciría en:
- Favorecer el vínculo entre el menor y sus principales figuras de cuidado.
- Promover un sentimiento de seguridad, de confianza, de protección (desde atender las necesidades básicas, las de apego, las de exploración, etc.).
- Acompañar desde la escucha, la lectura de señales y la expresión verbal, el manejar de la mejor manera posible los momentos difíciles por las que puedan atravesar los peques.
- Favorecer el tiempo de calidad en familia que se le pueda dedicar a los peques.
- Es importante poner límites claros y concisos, son necesarios para aprender a evitar peligros. Aunque también es importante recordar que ser flexibles también está bien.
- Promover recursos personales, estos recursos constituyen la fuerza psicológica interna que desarrollará el niño en su interacción con lo que le rodea. Por ello es importante:
- Favorecer una adecuada autoestima y autoconcepto.
- Estimular la autonomía del menor, y estos lo podemos hacer a través de las rutinas, y pequeñas responsabilidades que puedan ir asumiendo según su edad.
- Tan importante es fomentar el reconocimiento de sus esfuerzos y logros; como que le ayudemos a responsabilizarse de sus actos.
- Como adultos podemos ser modelos en el trato respetuoso para con ellos y con los demás.
- Favorecer el desarrollo de habilidades sociales, que permitan el manejo de situaciones difíciles, ya sean conflictos y problemas personales. Para ello es importe:
- Estimular el desarrollo de la escucha y de la expresión verbal siempre en función de la edad del peque.
- Acompañarle en el proceso de identificación de sus emociones, de su expresión y de su regulación emocional.
- Para manejar la frustración, en ocasiones tocará frustrar al peque, y será bueno para el desarrollo de su tolerancia a la frustración.
- Practicar la comunicación afectiva con vuestro/as hijos/as.
- Enseñarles formas de resolver sus problemas
Si te interesa seguir conociendo más sobre la resiliencia infantil puedes consultarnos, el equipo de profesionales que formamos Centro TAP estaremos encantadas de acompañarte en todo lo que necesites.