En el post de hoy vamos a clarificar si están a nuestro servicio o en nuestra contra, ¡así que empecemos!
Las personas vivimos balanceándonos entre el plano de la realidad y la subjetividad:
- La realidad sería la PERCEPCIÓN de aquello que se manifiesta como un acontecimiento físico (algo que está ocurriendo) que recibimos a través de nuestros sentidos y genera una representación mental
- El plano de la subjetividad, que podemos denominar IMAGINACIÓN, es aquello que cada persona vive de manera interna, pero no es algo que esté sucediendo de manera tangible.
En resumen, la imaginación es la capacidad de crear una representación/imagen mental de aquello que NO percibimos por los sentidos, y sin duda, existen enormes diferencias en la capacidad que tenemos unos y otros para representarnos escenarios imaginarios.
¿Por qué es importante la imaginación?
Sin duda la imaginación es una característica no sólo muy representativa sino también muy valiosa de los seres humanos puesto que esa capacidad para crear escenarios mentales que no están ocurriendo en ese preciso momento (pero que ocurrieron o pensamos que pueden ocurrir), nos permite descubrir estrategias nuevas de las que podemos beneficiarnos, prever acontecimientos, dar respuesta a una amenaza, evaluar contingencias, elaborar estrategias de afrontamientos adecuadas o encontrar soluciones a problemas…
Sin duda la imaginación llega a ser de vital importancia en el mundo ya que gracias a ella las personas nos podemos plantear posibilidades, consecuencias y condicionantes que contribuyen en nuestra toma de decisiones, es decir, dan lugar a todas aquellas reflexiones que nos hacemos y que empiezan por un “y si…”. Además, la imaginación con sus “y si…” han sido el gran motor que ha impulsado el avance en el arte, la ciencia o la tecnología.
¿De dónde se nutre la imaginación?
Podemos decir que, en una parte, lo que imaginamos proviene del pasado, de acontecimientos que hemos vivido y que podemos recrear en nuestra mente en forma de imagen o recuerdo (limitado y sesgado por el paso del tiempo y los límites del almacenamiento en nuestra memoria), y en otra parte, se genera un contenido mental nuevo a partir de ese conjunto de experiencias vividas.
Es un pasado y un futuro. A la evocación del pasado se la conoce como imaginación reproductiva (la memoria es una manifestación de la imaginación), y a la construcción mental con contenidos nuevos se la denomina imaginación creativa.
¿En qué momentos se utiliza la imaginación?
Las personas estamos poniendo en marcha constantemente la imaginación pese a que pueda parecer algo que predomina en la infancia (la diferencia puede ser el tipo de contenido, más mágico e inverosímil el de los niños frente al de los adultos, que pueden ir por caminos más realistas y pragmáticos)
Entonces, ¿la imaginación es positiva?
La respuesta es clara: no siempre. Sin duda será positiva cuando lo que produzca el individuo sea una solución a un problema, o cuando aquello que imagine le genere emociones agradables. En esta vertiente positiva, sin duda imaginar nos impulsa a avanzar, a luchar, a esforzarnos, a proponernos retos u objetivos para alcanzar nuestras metas.
En cambio, la imaginación no se vivirá como algo positivo sino como algo negativo cuando aquello que represente la persona en su mente sean problemas sin solución, situaciones muy indeseadas que van a provocar daños personales a él/ella mismo/a o a otros, o imágenes mentales que generen estados emocionales desagradables. Por tanto, podríamos enumerar de una manera sencilla los elementos que contiene la imaginación que serán:
- Deseos
- Expectativas
- Información disponible (conocimiento)
- Estimación de probabilidades
- Planificación
- Actuación
Cuando las emociones y la imaginación se encuentran…
No podemos dejar de lado algo muy importante, y es que en la imaginación el componente emocional está muy presente: en aquello que imaginamos podemos estar reflejando por una parte nuestros anhelos, y por otra nuestros miedos.
Los anhelos pueden conducirnos a imaginar lo que queremos que pase, pero los miedos nos llevarán a tener una representación mental de aquello que no queremos que nos pase. En las personas sin duda pueden estar conviviendo al mismo tiempo las dos miradas: lo que quiero que pase y lo que temo que pase.
Si esto es normal que ocurra, ¿en qué tenemos que fijarnos? En la probabilidad y la lógica de aquello que imaginamos
La relación entre la imaginación y la profecía autocumplida
Llegados a este punto del post, toca definir qué es una profecía autocumplida: denominada por algunos como “efecto Pigmalión”, e investigado por primera vez por el sociólogo Robert King Merton: es un fenómeno por el cual la expectativa que alguien tiene con respecto a una situación o persona (incluido uno/a mismo/a) se entiende como cierta (veraz, sin juzgarse como incorrecta, improbable o incierta) hasta el punto de que dicha predicción no se invalida o se descarta, por lo que termina por convertirse en real. El propio King la definió como aquella falsa definición de una persona o situación que influye sobre el comportamiento y contribuye a que esa premisa se haga realidad.
Puesto que todos generamos expectativas, deseos y creencias a través de la poderosa herramienta de la imaginación, solemos hacer predicciones de lo que va a ocurrir y aquí es donde se conectan imaginación y profecía autocumplida: suele ocurrir que nuestras predicciones terminan por hacerse realidad, como si de una capacidad de adivinación se tratara. ¿Y qué hace que las creencias se cumplan? la afirmación o convicción sobre que la creencia que se tiene en una realidad influye sobre nuestro pensamiento, nuestra emoción y por supuesto, nuestra conducta.
Veamos esto en un ejemplo: Si creo que no le gusto a alguien, y que si me aproximo de manera cariñosa e interesada me rechazará… si sufro pensando que soy el tipo de persona que no elige, que en cambio siente cosas por otra persona muy diferente a mí, o estoy convencido de que nunca despertaré su interés… muy probablemente desde el pudor, la vergüenza o el miedo no muestre mi interés, no me lance, y es más, puedo llegar a tal nivel de dolor ante la posibilidad de no poder alcanzar mi anhelo, que necesite alejarme, pudiendo dar a entender no solo que no hay interés por mi parte, sino que tengo desinterés o siento rechazo… ¿cuál es la probabilidad entonces de que esa persona que me gusta pueda mostrar su interés en mí? ¿Y si aún no lo tiene, con una actitud como esa, podré despertarlo?
Parece claro que finalmente la probabilidad de que ocurra lo que profetizaba es alta, y que esa persona no se mostrará interesada (no es necesariamente que no vaya a ocurrir pese a todos los impedimentos que yo ponga, pero estaré reduciendo enormemente las probabilidades de éxito). Lo peligroso de esta dinámica es que la persona irá incrementando sus sentimientos de inseguridad y de indefensión, lo que le llevará a mantenerse en un pensamiento negativo, entrando en un bucle infinito de creencias negativas que se cumplen una y otra vez, dando por hecho que el motivo no tiene que ver con la propia actitud.
En resumen, las expectativas y la probabilidad de ocurrencia que estimemos tienen un impacto mucho mayor del que creemos. Pero también es importante señalar que en muchas ocasiones, pese al poder de la profecía en negativo, no se lleguen a cumplir, ¡y esto es un alivio para muchos/as!
¿La profecía autocumplida entonces, es negativa?
Como arriba mencionábamos sobre la imaginación, depende: la profecía decimos que tiene un enorme poder, en la perspectiva de que esas expectativas negativas que tenemos se cumplan, sentiremos miedo y nos generará indefensión, puesto que se anticipa continuamente un futuro negativo o no deseado.
Pero la suerte es que, de la misma manera que hay un enorme impacto de nuestra expectativa en lo que finalmente ocurre en lo negativo, eso mismo ocurre con deseos o expectativas en positivo. En estos casos, las expectativas en positivo son predicciones de éxito, que incrementan en las personas los sentimientos de seguridad, confianza, tranquilidad e ilusión. Lo que hará más probable que aquello que deseamos se cumpla por la buena predisposición de la persona, y todo salga como se esperaba y se deseaba. Esto ocurre tanto en lo que uno/a se dice a sí mismo/a, como en las palabras de confianza y de apoyo que podemos brindarles a otras personas, que pueden llevar a que se reduzcan las probabilidades de fracaso.
¿Qué aspectos debemos tener en cuenta para manejar positivamente las profecías autocumplidas?
- Toma conciencia de tus creencias negativas y cómo influyen en tu conducta. Toma conciencia de cómo te hablas, de la confianza o desconfianza que tienes en ti y en lo que puede ocurrir, y piensa que las cosas no ocurren de manera predeterminada, que influyes en cómo suceden.
- Trata de diferenciar imaginación de percepción, lo que piensas no es, ni necesariamente será.
- Entiende que es falso que sea mejor irse preparando para lo malo porque luego se sufre menos (la clásica creencia errónea de “si te haces a la idea no lo pasas tan mal”). A lo que se va sufriendo en el camino se añade el sufrimiento del final.
- Si además luego no ocurriera (pese a la alta probabilidad de que se cumplan los peores pronósticos), ¡qué importante es entender y poner en valor el coste que ha tenido estar mal sin necesidad!
- Trata de identificar el discurso interno, detecta cómo te hablas, si confías en ti, si das por hecho cosas que no sabes, si crees tener certeza de que va a ocurrir algo que aún no puedes saber
- Ten en cuenta que los escenarios más temidos no son más probables, simplemente te fijas más en ellos porque son los menos deseables. Trata de analizar racionalmente y asignarle un número (porcentaje) a la probabilidad estimada realista de cada escenario.
- Revisa si tu manera de especular o imaginar lo que va a ocurrir tiene un componente aprendido, trata de identificar si tu entorno cercano ha incentivado (y aún incentiva) planteamientos negativos como fórmula de protección.
- Ten en cuenta la potencia del Efecto Pigmalion, y que los vínculos afectivos fuertes generan más impacto que aquellos que no lo son. Por lo que, si vas a hacer una predicción negativa a alguien con quien tienes una relación muy íntima, entiende que puedes influir en gran medida en una profecía autocumplida negativa (y al contrario si tu pronóstico es positivo)
- En este sentido, qué interesante es que, conociendo su potente efecto, pongamos el foco de nuestra imaginación en transportarnos a expectativas positivas, con nosotros y nuestros seres queridos como protagonistas, para acercarnos a la consecución de nuestros objetivos y deseos.
- Salir de este automatismo no es sencillo, generar además unas expectativas realistas y positivas no es fácil, y más aún cuando se suele partir de un nivel de desconfianza, miedo e inseguridad muy elevados. Los profesionales podemos acompañar en esta toma de conciencia y reelaboración del discurso interno, así que no dudes en pedir ayuda.
Si tienes más duda acerca de este tema, contacta con nosotras. En Centro TAP estaremos encantadas de informarte y acompañarte.