Las somatizaciones son la aparición de síntomas físicos recurrentes sin causa justificada aparente. Es la expresión física del estrés y el malestar psicológico, entre otros. Los problemas emocionales procedentes de la ansiedad o depresión son las causas más comunes que acaban generando este tipo de enfermedades.
Los problemas de somatización son muy comunes, más en mujeres que en hombres, y es una afección común junto a los problemas de ansiedad y del estado de ánimo. Surgen cuando llevamos un largo periodo de tiempo acumulando malestar emocional junto a situaciones negativas, dolorosas o estresantes.
Cuando bloqueamos esa dolencia, ya sea porque no le damos el valor suficiente o porque no sabemos cómo canalizarlo de forma correcta, pueden ir apareciendo poco a poco una serie de síntomas físicos que, a la larga, y prolongados en el tiempo, podrían convertirse cada vez en algo más intenso y limitante.
Es una consecuencia de la relación mente-cuerpo. Un malestar emocional mal gestionado, puede llegar a provocar que aparezcan esos síntomas orgánicos, ya que el cuerpo necesita expresar de algún modo esa “angustia no liberada” que no sabríamos hacerlo de otro modo.
Las causas pueden tener motivos multifactoriales:
- Factor genético y/o biológico
- Respuesta del organismo ante una situación dolorosa, traumática o estresante
- No saber verbalizar el malestar. Bloqueos emocionales
- Histórico vital, aprendizaje, estigmas ante el malestar emocional
- Conductas evitativas ante los problemas, sin poder afrontarlos directamente
- Exponerse a situaciones o preocupaciones reiteradamente
- No tener capacidad y recursos de afrontamiento
El estrés, el exceso de preocupaciones y el ritmo de vida frenético, pueden llegar a acarrearnos malestar, llegando a experimentar emociones negativas o desagradables, pudiendo provocar la aparición de síntomas físicos limitantes (dolor de cabeza, de cuello y espalda, mareos o bajadas de tensión, entre otros).
El problema viene cuando esta serie de síntomas se cronifican y se convierten en enfermedades tales como; colon irritable, dolor crónico, fibromialgia, fatiga crónica, por ejemplo, interfiriendo en nuestra salud y vida diaria (entorno social, laboral, etc).
Es significativo fijarse en como vivenciamos y gestionamos ese síntoma, además de prestar atención al síntoma en sí, ya que es importante valorar los pensamientos y sentimientos asociados a un sufrimiento, para trabajar desde el marco más completo posible, aprendiendo a “escuchar al cuerpo”, para dar valor y entender de donde viene todo aquello que nos pasa.
¿Cuáles son los síntomas más frecuentes?
- Problemas estomacales y gastrointestinales: dolor abdominal, diarreas, estreñimiento
- Síntomas neurológicos: cefaleas, mareos, náuseas, dolor cervical y de cuello, bruxismo
- Síntomas respiratorios: taquicardias, hiperventilación, sensación de ahogo, presión en el pecho,
- Problemas sexuales: falta de apetito, impotencia.
- Tensión y dolor muscular
- Alteraciones en la piel (dermatitis, picores).
- Insomnio, cansancio y/o fatiga crónica
- Problemas en la menstruación
Cuando no regulamos de forma eficaz todos aquellos síntomas, el sistema inmune se ve alterado, por lo que el cuerpo se ve afectado produciendo cambios en las hormonas, las defensas, el metabolismo, generando así un estado de alteración y de activación en el organismo, llegando a perder el estado de calma y serenidad.
¿Cómo podemos dejar de somatizar? Pautas:
- Identificar como nos sentimos y los motivos que nos han llevado a tener esa emoción o sintomatología adversa.
- Reconocer emociones y pensamientos negativos, sin retroalimentarlos
- Poder verbalizar como nos sentimos, expresando el malestar
- Intentar evitar las situaciones generadoras del estrés y malestar en la medida de lo posible
- Dejar de estar en piloto automático y empezar a escucharnos y a prestarnos atención
- Estilo de vida saludable: deporte, dieta sana, buena higiene del sueño, apoyo social, y familiar, aliviar el estrés
- Hacer actividades beneficiosas para tu bienestar: ejercicios de meditación, respiración y Mindfulness.
Si con estas pautas, sigues identificando estos síntomas en ti, como negativos y limitantes, y sigues acarreando estrés, malestar y bloqueo emocional, no dudes en llamarnos, estaremos encantadas de poder ayudarte en tu proceso.