La sexología es una disciplina científica cuyo objeto de estudio son el sexo y las personas como sujetos sexuados que somos. El sexo es inherente al ser humano ya que nos construimos a través de un proceso de sexuación.
Este proceso se inicia desde la concepción, dura toda la vida y, como resultado de la combinación de muchos elementos (desde los cromosomas a las hormonas, pasando por las experiencias tempranas y tardías), nos configuramos, de manera irrepetible, como personas sexuadas; nos expresemos como tales, con nuestra identidad, a través de nuestros sentires, nuestro comportamiento, o nuestra expresión física, por ejemplo. Desde esta construcción de quienes somos aparecerán deseos, conductas o fantasías que variarán de una persona a otra. Así, las sexualidades son diversas y cambiarán a lo largo del ciclo vital.
Por tanto, la sexología no estudia únicamente aquellos aspectos de la sexualidad relacionados con los encuentros sexuales y las prácticas eróticas, sino que también investiga sobre cómo las personas nos construimos y desarrollamos, nos vivimos, nos sentimos y nos comportamos en base a nuestro sexo.
Así, la sexología aborda la construcción del deseo y cómo este nos lleva a relacionarnos; los vínculos y la interacción con los otros; cómo amamos y cómo nos sentimos amados; o cómo se construye nuestra identidad y nuestro género y cómo nos relacionamos con los demás desde ellos. Aborda también la orientación del deseo, la fantasía, las relaciones de pareja, la maternidad y la paternidad, etc.
Hablar de sexualidad es, por tanto, hablar del cuerpo, de los besos, de las caricias… Es hablar de gustos y preferencias, de creencias y valores, de diversidad, de placer, de disfrute, de encontrase a gusto con la construcción de nuestra masculinidad y feminidad, de nuestras habilidades para relacionarnos, para comunicarnos y para expresar emociones y afectos.
La sexualidad está presente en todas las edades (manifestándose de formas diferentes), en todo el cuerpo (no sólo en los genitales) y en todas las relaciones (no sólo en el encuentro sexual).
Los conocimientos científicos que nos brinda la sexología son importantes porque nos permiten conocernos mejor como sujetos sexuados, adquirir autonomía en nuestra toma de decisiones y posibilita que los sexólogos podamos intervenir sobre la sexualidad de las personas a través de:
- La educación sexual: ya que la sexualidad nos construye como personas, la educación sexual es esencial para aprender a conocernos y a aceptarnos, a expresar nuestra sexualidad desde el bienestar, a disfrutar de la propia erótica y a relacionarnos con los demás desde la coherencia con nuestras necesidades y valores.
- El asesoramiento sexológico: en muchas ocasiones, pueden surgirnos dudas respecto a la sexualidad, la erótica, la identidad, la orientación, etc. El objetivo del asesoramiento es poder clarificar dudas, satisfacer la curiosidad o atender a dificultades puntuales que puedan aparecer.
- La terapia sexual: implica intervenciones más prolongadas en el tiempo que nos permiten intervenir con mayor profundidad para cultivar el autoconocimiento, el crecimiento erótico y/o abordar preocupaciones o dificultades sobre la erótica o la sexualidad.
Además, los sexólogos trabajamos siempre partiendo de tres pilares fundamentales:
- La sexualidad es diversa por definición, algo que poner en valor, acoger y cultivar. Nuestra sexualidad nos hace únicos y por ello no existe la normalidad y la anormalidad (ni en su expresión, ni en frecuencias, cuerpos, deseos, prácticas, etc.).
- La sexualidad es un aspecto a cultivar, al que acercarse desde el disfrute y el bienestar, y no tiene por qué ser una fuente de dificultades y malestar. Por eso, aunque en consulta podamos abordar aquellas cuestiones relacionadas con la erótica y la sexualidad que puedan preocupar a las personas que acuden a sesión, ponemos también el acento en cultivar otros aspectos que son o pueden ser igual de satisfactorios y que nos permiten desarrollar y descubrir nuestra erótica desde el disfrute.
- Las preocupaciones con las que las personas acuden a consulta (como la insatisfacción con el momento de eyaculación o con el nivel de deseo, dificultades en la penetración o con las erecciones, etc.), no son patologías ni enfermedades si no fenómenos naturales y propios de nuestro aprendizaje como sujetos que crecen y se desarrollan, fruto de muchísimos factores que se relacionan con nuestra sexualidad (contextos, parejas, educación sexual, momento vital, autoestima, bienestar psicológico, expectativas, niveles de activación, ). Aunque no son patologías ni dificultades en sí mismas, podemos intervenir sobre ellas cuando dificultan el bienestar sexual de la persona que acude a consulta.
Si tienes alguna duda acerca de este tema, nuestro equipo especializado en sexualidad podrá acompañarte en todo aquello que necesites.