Siempre que hablamos de trastornos de la conducta alimentaria hablamos de factores de riesgo y factores que predisponen a ello. La adolescencia es uno de ellos debido a la etapa de vulnerabilidad, de interacción social, de cambios físicos, de construcción de identidad etc (artículo: imagen corporal)
Si esta etapa es la de mayor riesgo de sufrir un trastorno de alimentación, se debe en parte a la preocupación excesiva de la imagen que se da y el ideal de imagen al que se quiere llegar.
No cabe duda, que con las redes sociales, la exposición que se tiene de ese modelo se multiplica considerablemente y, en el caso de los/las adolescentes que usan este tipo de redes (la inmensa mayoría) también son mayores los momentos en los que se exponen a los demás. Evidentemente esto hace, que se haya agravado la problemática de los trastornos de alimentación.
- A los factores mencionados, debemos añadir el acceso a la información. Trastornos de alimentación ha habido siempre, y las personas que lo sufrían se iban enterando de “trucos” para adelgazar, alimentos “prohibidos” u otras formas de ejercer control sobre su peso y forma corporal, como iban pudiendo e indagando.
Hoy en día, con el acceso a internet y sobre todo a las redes sociales, no hay apenas que ejercer esfuerzo para encontrar esa información, sino que prácticamente viene dada. Tan solo con entrar a la red social que decidan en ese momento tendrán testimonios, información, noticias, imágenes y millones de estímulos que favorezcan que lleven a cabo esa conducta que “hay que hacer” para conseguir el cuerpo deseado.
- Los TCA son la tercera causa de enfermedad crónica en la adolescencia y la edad de inicio cada vez es menor. El uso de redes sociales es un factor que ha favorecido esto entre otros cambios sociales.
Pero los trastornos de la conducta alimentaria, la preocupación por la imagen y el deseo de pertenencia en un grupo no es algo que afecta solo a la etapa de la adolescencia. Las personas adultas también estamos expuestas a esto y el uso de las redes sociales se ha generalizado a todas las edades.
Es importante mantener un adecuado criterio a la hora de seguir cuentas específicas, valorar la información que tenemos entre manos, buscar fuentes fiables, relativizar lo que vemos y leemos y sobre todo dosificar los tiempos y la frecuencia de uso de este tipo de redes. Nadie estamos exentos de poder vernos influidos negativamente por este tipo de información sesgada.
En Centro TAP, trabajamos los trastornos de conducta alimentaria desde un abordaje integral y estaremos encantadas de ayudarte a ti o a tu familia. Contacta con nosotras si necesitas asesoramiento, diagnóstico y/o intervención.