Una realidad que existe pero no es abiertamente tratada ni expuesta es la de aquellas personas, parejas y familias que, tras varios años de intentos y pruebas por diferentes vías, no terminan de lograr convertirse en mamás y papás.
En este artículo se pretende hacer visible esta realidad y acompañar a todas estas personas que pasan o han pasado por este momento, así como a familiares y amigos que pueden utilizarlo para ayudar a sus allegados.
Cuando estamos en el punto de pararnos y pensar: ¿hasta cuándo voy a seguir intentándolo?, ¿y si tengo que renunciar a mi deseo de ser madre o padre?, ¿realmente voy a poder conseguirlo?
Seguramente esto haya estado precedido por un camino arduo y difícil lleno de decepciones y pérdidas, intentos e ilusiones, llantos, enfados y conflictos. Que por supuesto suponen un desgaste y físico y sobre todo emocional, que hacen que se tambalee nuestro proyecto vital tal y como lo habíamos imaginado, e incluso puede contaminar a otras áreas como la familia, el trabajo y sobre todo la pareja.
Por esto, llegar al momento donde uno empieza a conectar con que quizás no va a poder lograrlo, porque ya ha intentado todo lo que estaba en su mano o su economía le permite. Es un duelo en toda regla.
Supone romper con sus expectativas y renunciar al futuro deseado. Sensaciones de fracaso, culpa, impotencia y frustración son muy comunes… ya que estos procesos suelen restar importancia a las demás cosas valiosas e importantes en nuestra vida, tomando un papel protagonista condicionando y relegando al resto de áreas a un segundo plano.
Entonces, ¿cómo saber si ha llegado el momento de dejar de intentarlo?
- Párate, escúchate y analiza la situación en la que te encuentras.
Muchas veces nos entregamos a conseguir ser papás o mamás y no tenemos en cuenta el impacto físico y emocional en nosotros y/o nuestra pareja, si lo estoy haciendo de forma saludable o se ha convertido en algo perjudicial.
Aquí debemos poner atención a nuestro estado, a si sigue siendo un deseo o una obsesión, si compensa o ha dejado de hacerlo porque estoy perdiendo incluso mi bienestar y empieza a afectarme a la autoestima y la imagen que tengo de mí mismo/a.
Hay que tener en cuenta que aquí opera la sensación de deuda. Y es que, como hemos invertido tanto en conseguir esta meta, muchas veces más que una elección consciente funcionamos por un sentimiento de compensación. Pensamos que dejarlo ahora no tiene sentido, queremos recuperar esa inversión y cejar en nuestro empeño supondría una pérdida y un fracaso.
- Expresa, comparte y comunica
En muchas ocasiones no nos atrevemos a simplemente pensarlo, y mucho menos decirlo, porque tenemos esa sensación de que puede hacerse real o que va a “gafar” el proceso.
Poder nombrar y verbalizar lo que sentimos, lo que pensamos y aquello que nos da miedo favorece ventilarlo a nivel emocional y da pie a poder analizarlo, buscar alternativas y poner encima de la mesa diferentes escenarios y opciones por las que podemos optar. Dependiendo en el punto en el que estemos, puede ser desde la ovodonación, la adopción o la aceptación de no cumplimiento de esa meta.
- Infórmate, consulta y explora
Pregunta todas las dudas, posibilidades y opciones con los profesionales que te acompañan en el proceso. Puedes contar con su criterio y opinión profesional, aunque la elección va a ser propia.
- Reorganización de prioridades y redescubrimiento de metas vitales
Pon atención a otras áreas de tu vida que han podido quedar desatendidas y que son igualmente importantes para ti. Qué otros proyectos te apetecen iniciar o retomar, a lo mejor en un primer momento no es fácil, pero poco a poco puedes reorganizar y reconstruir un proyecto vital con el que estes satisfecho/a.
- Pide ayuda si así lo consideras
Como hemos dicho, la renuncia a la parentalidad es un duelo, y transitar por este proceso no es grato ni sencillo. Hay especialistas que pueden acompañarte a llevarlo de la mejor manera posible y puedes apoyarte en ellos.
El equipo de especialistas en psicología perinatal de Centro TAP os acompañaremos en todo aquello que necesitéis, ¡contacta con nosotras!