La sexualidad femenina siempre ha estado rodeada por un halo de tabú, juicio y misterio. Son muchas las mujeres que han tenido que vivir su menstruación en secreto, que han recibido críticas por compartir su erótica con muchas (y pocas) personas o que se han visto privadas del derecho a explorar sus pasiones y su propio cuerpo. Es más, hasta finales del siglo pasado ni siquiera se había descrito la anatomía completa del clítoris, órgano femenino cuya función principal es proporcionar placer.
Todo esto se agrava si tenemos en cuenta otra variable importante: la edad. Si a nivel social no se habla (o no lo suficiente) de sexualidad femenina, la vivencia sexual de mujeres mayores es territorio absolutamente desconocido.
La temida menopausia, los cambios corporales que nos alejan del estándar normativo de belleza y las exigentes demandas de un contexto diferente. El climaterio se puede convertir en un estado de crisis. También, una crisis en la sexualidad; ya que, se tambalean los cuatro pilares de esta: identidad, vínculo, erótica y reproducción.
- ¿Cómo gestionamos entonces esta etapa?
Si bien las psicólogas siempre acabamos respondiendo “depende” a cualquier pregunta, aquí lo tenemos claro: lo gestionamos como cualquier otro periodo crítico. Las dificultades sexuales que puede vivenciar una mujer en o tras la menopausia no distan de aquellas que podría vivir en cualquier otro momento de su vida. Igual que las variaciones en la autoestima, los conflictos en relaciones interpersonales o los obstáculos a la hora de adaptarse a algo nuevo.
Es fundamental entonces entender el climaterio y los cambios que cada mujer experimente en ello como una variable más a tener en cuenta y no como la explicación absoluta.
Por ejemplo, el dolor en la penetración vaginal que experimenta X mujer de 67 años puede deberse a la sequedad vaginal que muchas reportan tras la última menstruación. Pero ¿y si se debe a una estimulación erótica insuficiente o inadecuada?, ¿Y si es un asunto de comunicación con su pareja sexual?, ¿Y si ha cambiado su deseo de alguna forma? Hay tantos “y si” que quedarnos solo en la lubricación puede sesgar peligrosamente el proceso terapéutico.
La industria cosmética, la cultura machista y el edadismo son fuertes enemigos de batalla, pero la consulta siempre será un espacio en el que la sexualidad femenina (y de las mujeres mayores, sobre todo) tenga la luz y el protagonismo que se merece.
Poco a poco iremos ampliando esos espacios. Aunque mientras el cambio social llega, vamos a poner el foco en alimentar el amor propio, conocer esta nueva versión de nosotras mismas y buscar referentes de cuerpos diversos y válidos, también en esta etapa.
Si tras esta lectura, valoras que te gustaría continuar explorando y cultivando tu erótica o que te gustaría abordar en mayor profundidad algún aspecto tratado en el artículo, estaremos encantadas de poder acompañarte para que conectes con la erótica desde el placer y el bienestar. Contacta con nosotras y te acompañaremos en todo aquello que necesites.