“Lo que denominamos principio suele ser el final y poner punto y final es empezar. El final es el punto desde donde empezamos”
T.S. Elliot.
Si acabas de ser padre o madre, seguro que has escuchado la frase: “¡disfrútalo!, ¡crecen tan rápido!”. Justamente de eso queremos hablar, de aprender a disfrutar y vivir la crianza con plenitud y alegría.
El puerperio es un momento de alta incertidumbre para muchas familias, tanto si se trata de padres primerizos como si ya tienen otro hijo, la adaptación a la nueva situación familiar no es fácil, en cualquier caso. La continua dedicación que requiere un bebé así como todos los cambios que conlleva la maternidad/paternidad, tanto a nivel personal, social y laboral, supone un reto difícil de gestionar. Esta situación, puede desbordarnos y poner a prueba nuestra capacidad de resiliencia, disparando nuestros niveles de estrés y ansiedad.
Ante esta situación la práctica de Mindfulness, nos ayuda a conectar con el momento presente, a estar más serenos y a disfrutar plenamente de la experiencia de ser padres.
Mindfulness es un vocablo con origen en las lenguas antiguas que en los textos clásicos se relaciona con “conciencia” o “conocer” lo que pasa en nuestra mente. En nuestra cultura, el significado está más relacionado con “atención plena” o “conciencia plena” que hace referencia a la capacidad de mantener nuestra mente en la experiencia presente. Mindfulness, no es sólo una técnica de relajación o de meditación, es una filosofía de vida. Nos invita a mirar con otros ojos la realidad que estamos viviendo, dejando a un lado los juicios de valor, las anticipaciones o los viajes a experiencias pasadas, que en muchos momentos no nos dejan discernir con claridad la realidad que estamos viviendo y actuar de la manera más adecuada o cómo nos gustaría.
Ser padres conscientes supone estar presente en lo verdaderamente importante en la relación con nuestros hijos y familia, vivir con atención las actividades que hacemos diariamente con ellos. La presión social a la que estamos expuestos, los estándares de lo que se espera de mí como madre o padre, nos hace que podamos olvidarnos de lo realmente importante y pasemos a poner en marcha el piloto automático, siempre estamos anticipando y pensando en lo que viene después, sin darnos cuenta de lo que estamos haciendo ahora, en este preciso momento.
Pero incluso en estos momentos en los que nos vemos saturados por la demanda de una sociedad que no es consciente de lo que supone la crianza y menos aún de las necesidades de un bebé, incluso en los peores momentos, como padres podemos dar un paso atrás y observar con una mirada nueva. Cambiar la manera de ver el puerperio, es una de las claves para aprender a disfrutar de tu nueva maternidad/paternidad.
¿Y en qué pueden ayudarnos las técnicas de Mindfulness, para vivir esta experiencia con plenitud?
Los beneficios de las técnicas de Mindfulness son muchos y podemos encontrar multitud de recursos que nos introducen en la práctica de esta disciplina. Y es que cada vez son más las investigaciones científicas que avalan estas técnicas que los contemplativos llevan siglos experimentando. Esta técnica tiene sus raíces en la tradición de la meditación budista y puede ayudarnos a cultivar nuestros recursos interiores para la transición hacia la paternidad/maternidad. Nos ayuda a promover la salud física y mental y favorecer así el bienestar de las familias.
Varios estudios de intervenciones basadas en mindfulness para familias han demostrado mejoras en la gestión de la ira de los padres y reducción del estrés parental y de los desacuerdos en la crianza conjunta.
Veamos algunas de las técnicas que pueden ayudarnos a encontrar la plenitud en nuestro rol de padre/madre.
- Practicar la Atención consciente. Prestar atención a nuestros pensamientos y nuestras emociones, identificar como nos sentimos y conectar con nuestras necesidades emocionales en una posición de observador, nos ayudará a gestionarlas con amabilidad y compasión. Evitando así reaccionar a las experiencias en modo piloto automático. Si yo me muestro tranquilo y seguro, estoy ofreciendo a mis hijos un modelo adecuado de gestión emocional, lo que mejorará su propio modelo de autogestión para calmarse cuando estén molestos.
- Aceptar. La aceptación no es resignación, es tomar conciencia y abrazar mi realidad. La crianza no es fácil y los niños, como se suele decir, no vienen con un manual de instrucciones. De igual manera, aceptar que no podemos llegar a todo y que los superpapás no existen, nos tranquiliza y descarga. La maternidad/paternidad es un proceso de aprendizaje del que por supuesto podemos disfrutar si nos centramos en el propio proceso y no la finalidad de este.
- Sin juzgar.Practica el amor incondicional y la compasión para ti mismo y para los demás durante este momento de vulnerabilidad. Observa tu propia realidad y la de tu familia, conecta con vuestras necesidades y trata de no juzgarte. Liberarte de las presiones sociales de los estándares prefijados, quitarnos ese corsé de responsabilidad nos ayuda a ser más amables con nosotros mismos y con los demás. No se trata de sentir lástima, sino de darnos cariño y comprensión, para poder ofrecerla a nuestros hijos y nuestra familia.
- Observar con mirada de principiante. Observa a tu bebé y a tu familia con apertura, sin esperar nada de la situación. El simple hecho de aprender a mirar sin un objetivo concreto nos coloca en una posición en la que podemos centrarnos y estar y disfrutar del momento presente.
Si quieres conocer más sobre este y otros temas relacionados con la crianza en Centro TAP trabajamos para que las familias adquieran los recursos y herramientas necesarias para construir su autonomía en la crianza y que desarrollen su rol de padre y madre con la tranquilidad de saber que están haciendo lo mejor para sus hijos/as y familia. Búscanos en redes sociales Crianza Activa y entra en nuestro Programa Aprender a Crecer Juntos.