No son pocas las personas que se sienten frustradas y se ven envueltas en una espiral de malestar, tras haber intentado seguir recomendaciones desvirtuadas con extractos de citas como es el caso de la filosofía estoicista entre otros.
El objetivo no es la crítica a dichas filosofías, es más al uso e interpretación que se está haciendo de las mismas. Al igual que la interpretación de otro tipo de textos, los cuales pueden ser susceptibles de diferentes entendimientos y, en extremo, de descontextualización y radicalización.
Aparecen en redes sociales, mensajes y palabras como: desarrollo personal, control de emociones, control de pensamientos, buenas vibras, autodisciplina, superación, fortaleza, superación, ser una madre o padre que ejerza una crianza respetuosa, autodisciplina.
Estos mensajes, aunque primeramente los veamos como factores externos pueden internalizarse. Este tipo de contenidos aparecen como pensamientos (en forma de imagen, verbalización) que guían nuestro comportamiento o elicitan ciertas emociones como es la culpa, en ocasiones en las que no actuamos según “como se debería actuar”. Para disminuir dicho malestar atenderemos a su consecución con el fin de aliviarlo cuanto antes.
Por ejemplo, si buscamos tips basados en el estoicismo con el fin de conseguir el éxito personal podemos encontrar algunos como estos:
- “Aprender a controlar tus emociones, practicar la autodisciplina, aceptar el cambio y cultivar la virtud.”
- “Emociones negativas como el miedo, la ira y la envidia son destructivas y deben ser controladas.”
En el caso de la crianza podemos encontrar algún mensaje como los siguientes:
- “Si no sabes cómo calmar a tu hijo y le gritas, no estarás siguiendo la crianza positiva” (simplificando: aunque no se explicite en el contenido, se puede extraer el mensaje que dice que no estarás siendo una buena madre/padre).
- “Si fallas, los textos están bien, por lo tanto, algo no hiciste bien tú”, “tendrás que esforzarte más y lo conseguirás” (resumiendo, querer es poder).
Por una parte, estos tips se están vendiendo como una receta válida a todos nuestros malestares, algunos malestares cotidianos de la vida, pero otros, precisan de tratamiento y acompañamiento profesional si no queremos que esto aumente las consecuencias perjudiciales para la persona y se convierta en una dificultad crónica.
Además, la receta es universal, es decir, es el mismo menú para todas las personas. ¡Ajá, qué buena idea! Claro, dejemos de lado variables importantes a la hora de analizar, comprender, explicar, predecir e intervenir con diferentes problemas psicológicos porque todos tenemos una historia de vida parecida, condiciones socioeconómicas iguales, género, país, cultura, etc.
Los tips además de ser superficiales, exponen en términos abstractos qué hacer, pero no cómo hacerlo. Además, muchos de ellos no son inocuos, más bien, son generadores o potenciadores de problemas psicológicos. Por ejemplo, los tips anteriormente comentados, sobre el control y eliminación de emociones desagradables o demonización de emociones como el miedo, ira o envidia.
Es lógico que cuando estamos sufriendo deseemos controlar y eliminar ciertas emociones desagradables, pero que esto sea una recomendación u objetivo señalado por cualquier profesional, ha de hacer saltar nuestras alertas sobre la adecuación del mismo, ya que son objetivos imposibles de alcanzar.
Para saber más sobre este tema os recomiendo estos artículos de mis compis: ¿Por qué nos cuesta gestionar nuestras emociones? y ¿Cómo funcionan nuestras emociones?
Ojo, acudir a un profesional de la salud mental no te asegura que las consecuencias y tu malestar disminuyan, pero sí que te da ciertas garantías sobre el proceso terapéutico y el ejercicio de tus derechos como consultante/paciente.
La incertidumbre nos hace sentir incómodos, es decir, nuestro deseo es querer tener las cosas controladas, y no es en pocas ocasiones en las que conseguimos una “falsa tranquilidad” o “sensación de control” a través del seguimiento de rutinas hiperestructuradas, enfocándonos en el control de la alimentación y/o peso, ejercicio, el orden y limpieza del hogar, educación de nuestros hijos, etc. Aquí entra en juego el desarrollo personal o deportivo, crianza, imagen corporal, profesional, etc.
Una dosis de alivio o en ocasiones de bienestar cuando empezamos a hacerlo, pero:
- ¿Llegaremos a esa expectativa?, ¿qué pasará cuando aparezcan otras demandas que sean incompatibles con dichas rutinas y, por tanto, no podamos realizarlas?
- ¿Existe un límite o máximo en el desarrollo personal (deportivo, crianza, imagen corporal, profesional)?, ¿quién decide dónde está el límite?
- “Estaré más tranquila cuando tenga todo controlado, recogido…”, “Estaré en mi potencia plena cuando llegue a X kg”, “Me ha dicho mi terapeuta que me sentiré mejor cuando sane mis ochocientas heridas del pasado”
El juego o la trampa del desarrollo personal (deportivo, crianza, imagen corporal, profesional…) es que puede llegar a ser infinita y frustrante en sí misma, y si nuestros deseos siguen por ahí, en una búsqueda constante de “superación”, no estaría mal repasar los motivos de la misma.
Además, la cultura del desarrollo personal, es un caldo de cultivo para el perfeccionismo, promoviendo la cultura del “sobreesfuerzo” con creencias como “no estar haciendo lo suficiente, no ser suficiente” e incentivando la compra de libros, cursos, pasar niveles, pagar más sesiones o retiros… al igual que cuando estabas preparado para pasar de nivel en el videojuego de Mario Bros, no eras tú quién decidía, las normas estaban en el juego.
No olvidemos que, tanto la cultura del sobreesfuerzo como el perfeccionismo, son recompensados a nivel social (laboral, escolar, familiar) valorando esto por encima de muchas cosas, como es la salud psicosocial de la persona.
Si estas situaciones te resultan familiares y quieres profundizar más en ellas, en Centro TAP te acompañaremos en aquello que necesites. Contacta con nosotras para resolver cualquier duda que puedas tener al respecto.